La Psicología se nota

Es curioso cómo se aprecia en determinadas ocasiones la influencia de la formación en psicología, ya sea en edades más tempranas, la adolescencia o la adultez. Se nota por la reacciones, la adaptación, la seguridad, la empatía, la paciencia o la capacidad de resolución de problemas entre otras habilidades.

Cuando los más jóvenes reciben formación, adquieren habilidades y se familiarizan con determinados conceptos, se nota cómo comunican más y mejor, comprenden más y mejor y por ello, desarrollan y evolucionan mejor. Evitamos vergüenzas innecesarias, tormentas emocionales y perdidas de control, adolescencias peligrosas.

Es una pena que se recurra a la psicología cuando se encuentra un problema, o incluso cuando el problema lleva tiempo enquistado y ha provocado problemas en diferentes ámbitos, ya sea social (amigos), educativo (colegio o universidad), familiar, etc. Se debería recurrir a ella como formación, como crecimiento personal y familiar.

Como entrenadora me doy cuenta de aquellas personas que saben y aprenden a gestionar sus emociones y las diferentes situaciones, percibo dicha habilidad en jóvenes y adultos a la hora de tener paciencia con el aprendizaje, o de ser constantes con sus propósitos, de mantener la calma ante la adversidad o la atención al detalle. Sienten curiosidad por los cambios, se muestran ambiciosos con sus mejoras y la de su alrededor, por aprender y mejorar todo lo que les rodea, mostrando empatía, seguridad y educación. Muestran una autodisciplina personal, cada uno con su carácter, buscando su excelencia, con más o menos ambición, pero con orden y equilibrio.

Creo que debe ser fundamental la formación en psicología tanto en el colegio como en la universidad, como ayuda para el desarrollo, apoyo y mejora en la gestión de la sociedad actual que nos rodea.

El deporte es un perfecto escenario para conocer realmente a una persona, llegando a descubrir con el tiempo determinados detalles que pueden incluso impulsar, ralentizar o hasta bloquear un desarrollo. Por ello, aprovechar la actividad física y la psicología del deporte para aprender a conocerse, conocer a los demás, aprender habilidades y superar dificultades lo considero importante y un escenario perfecto para el aprendizaje tanto en habilidades psicológicas como en inteligencia emocional.

Dependiendo de cada uno, la ayuda y el contacto con la psicología puede ser diferente. Algunos requieren un contacto cada dos semanas durante un tiempo para consolidar un mínimo de formación que le ayude a ser más consciente de lo que vive y cómo lo experimenta. Y tras esa base, las sesiones se suelen espaciar para un seguimiento, o sesiones puntuales para casos especiales, ya sean problemáticas, competiciones importantes, situaciones problema donde sientan desequilibrio o descontrol. Al saber reconocerlo pero no gestionarlo, acuden con total normalidad y madurez ante la dificultad.

En otros casos prefieren un trabajo a distancia y más espaciado en el tiempo donde poder contar, analizar, reflexionar y sacar conclusiones, buscar explicaciones, llegar a comprender los por qué de determinadas situaciones o sentimientos. Hoy en día con la tecnología resulta fácil conectar y acceder cara a cara a sentimientos y emociones, pudiendo contar con esa conexión especial que se necesita para desarrollar un trabajo basado en confianza y respeto.

La formación y el acompañamiento psicológico es una ayuda para la vida, para contar con una persona que podrá dar explicación a algunas problemáticas que se desconocen. Para los más jóvenes es importante hacerles saber que pueden recurrir cada vez que sientan descontrol, vergüenza o no sepan cómo reaccionar ante algo. Para ellos sería importante poder contar con esa persona además de sus padres, donde encontrarse, expresar y recibir formación y comprensión. Y para los más adultos lo mismo, ese espacio personal donde compartir, reflexionar, aprender y poner en práctica cosas nuevas para mejorar uno mismo y su alrededor.